Las Cartas
Existen multitud de supuestas "historias verdaderas" con respecto al Tarot.
Desde algunas cartas provenientes de la Italia del siglo XV,
hasta suposiones más increíbles como su origen egipcio,
con leyendas que incluyen una cámara aún no descubierta con otros 78 arcanos,
hasta una historia del tarot como legado de los Atlantes.
Para desencanto de muchos no existen pruebas fehacientes de la existencia
del Tarot antes del siglo XV, no hablemos ya de secretos
egipcios o similares.
Sin embargo, lo que SI sabemos a ciencia cierta es que alrededor de 1450
en la ciudad de Milan, Italia, la familia Visconti encargó la confección
de un mazo del cual se conservan todavía algunas cartas.
El mazo encargado se presentaba rico en imaginería de la época,
y apartemente se utilizaba más como juego de azar que para leer la fortuna.
Se cree que los Arcanos Mayores representaban iconos religiosos o nacidos
de las creencias populares, siendo los Triunfos, y los Arcanos Menores se
encargaban de representar en sus cuatro palos las cuatro clases sociales en
las que la sociedad estaba dividida en ése entonces: bastos para el campesinado,
copas para el clero, espadas para la nobleza y oros para la burguesía.
Durante mucho tiempo los ocultistas llamados "serios" desecharon los usos
adivinatorios de las mismas. El mismo Waite al escribir su tratado sobre las
cartas, añade a lo escrito sobre los arcanos menores comentarios varios sobre
la "superchería" de leer la suerte, tildándolo de poco más que truco de feria.
Pero por algún motivo el Tarot se mantuvo como el instrumento adivinatorio,
así como mantuvo las cuatro cartas cortesanas mientras sus primas las barajas
francesa y española perdieron el Caballero en el primer caso, y la Reina en
el segundo.
A lo largo del último siglo ha habido algunos intentos de reformarlo o
cambiar el orden de las cartas, siendo el más famoso la discusión sobre el
orden intercambiable de las cartas de la Justicia y la Fuerza
( Arcanos Mayores nros. 8 y 11 ). Tambien se discute sobre la posición del Loco:
para algunos esoteristas, debee ir en el lugar nro. 21, y para quienes ven el
Tarot desde un punto de vista más psicológico dicha carta debe permanecer
sin número. Otros intentos responden más a adaptar la visión del diseñador o
dibujante al Tarot que a tratar de devolverlo a un supuesto estado inicial
más auténtico.
A pesar de todos los intentos por reformarlo, cambiarlo, explicarlo o
incluso dejarlo a un lado como superchería, el Tarot sigue presente en
nuestro días y gozando de buena salud. Usado tanto por psicólogos
como por videntes, es seguro que estará ahí excitando nuestra imaginación y
prometiendo un vistazo del futuro para quienes se atrevan a bucear en él.